En uno de los días más importantes del año, una necesaria reflexión
Feliz Día a todos a los que trabajan en grande, en pequeño, en profesiones de resonancia como también a aquellos que con su esfuerzo anónimo o desapercibido hacen grande a Luján de Cuyo, sin olvidar a quienes hoy, nada tienen para festejar.
por LUJAN365
Hoy, el equipo de LUJAN365 descansará y solo publicará una sencilla reflexión en la portada principal sobre este importante día ya que, si bien muchos tenemos la suerte de poder llevar el pan a nuestra mesa, otros tantos “muchos” no pueden hacerlo y ni podemos olvidarlos.
Ya lo decía Perón: “en la nueva Argentina el trabajo es un derecho, y es un deber, porque es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume”. Si la posibilidad de que esto último ocurra, el ser humano sufre severas consecuencias psicosociales.
La pérdida de empleo desencadena en las personas una profunda conmoción ya que afecta su identidad y autoestima. Sin darse cuenta, y de a poco, el individuo es invadido por el pesimismo y el sentimiento de incapacidad de revertir la situación. Con el transcurso de los días o semanas, la persona se siente rechazada y avergonzada. ¿Qué tipo de sociedad tendremos si muchos de nuestros compatriotas experimentan por dentro las horribles sensaciones anteriormente descriptas?
La Constitución Nacional es clara sobre este tema. En el artículo 14 bis se establecen mecanismos de protección que aseguran al trabajador condiciones dignas y equitativas para desempeñar su labor. Ahora bien, ¿qué se hace por quienes perdieron su empleo?
Sin lugar a dudas la administración del Presidente Macri atraviesa por estos días un difícil “ojo de tormenta”. Inflación, tarifazos, desempleo, etc. Las calles comienzan a ser ganadas por personas en total desacuerdo con las medidas tomadas por que su paciencia se está agotando. Y se está agotando por que la paciencia dura lo que dura en el bolsillo el sueldo del trabajador. Con aumentos muy elevados y paritarias, en su gran mayoría, humillantes la ecuación no cierra por ningún lado.
El presidente de la Nación aseguró el jueves pasado que se creará trabajo “genuino y no empleo inútil”. La unidad del pueblo, detrás de un líder, se producirá cuando todos los Argentinos, absolutamente todos, tengan asegurado el pan en su mesa. Si el presidente dice la verdad, lo hace y da una solución de fondo al problema del desempleo, será recordado por su visión y como un gran estadista. Si miente, el pueblo lo castigará en las urnas y una vez finalizado su mandato lo enviará a descansar eternamente al frio nicho que la historia Argentina guarda alojar a los incapaces.
Más allá del crecimiento económico de los últimos años, la actual coyuntura del país está lejos de lo que todos esperan. La desocupación se palpita y ya no es un problema del INDEC, manoseado durante años por la administración kirchnerista, o una “sensación” como aseguró uno de los ministros nacionales. El desempleo se ve, se escucha y se siente entre nosotros.
Si no se toman medidas de extrema urgencia tendientes a revertir esta situación, la precariedad laboral y los bajos salarios serán denominadores comunes en nuestra agenda diaria. En síntesis, caeremos durante años en un círculo vicioso difícil salir. Los Argentinos ya lo vivimos en los 90 y parte de los 2000.
El trabajo es una fuente de derechos para el trabajador y el respeto de estos derechos constituye la condición fundamental para la paz social, pero hay que decirlo: si no hay justicia social es imposible preservar la paz, porque los conflictos ganan la calle y pasan indefectiblemente a ser manifiestos.
No hay que ser un brillante pensador para deducir que el trabajo garantiza la dignidad y la libertad del hombre. Sin trabajo digno o “genuino”, como dijo el presidente ¿qué nos queda? La respuesta es la nada misma.
Hay que dar gracias a Dios por el trabajo que tenemos y pedir también por más trabajo para quienes hoy no lo tienen, sabiendo que mientras la desocupación no se revierta la pobreza seguirá creciendo. Es necesario buscar nuevos mecanismos de acción social que prioricen el bien común por encima de los intereses sectoriales.
Reflexión, dialogo y compromiso para solucionar el problema de quienes hoy no tienen trabajo serán las claves del desarrollo, en paz, de la gran nación que todos queremos.
En el día internacional del trabajo, enviamos desde LUJAN365 nuestro más cálido saludo a todos los trabajadores y muy especialmente a todos los trabajadores Lujaninos rogando, a nuestra Virgen de Luján de Cuyo, ilumine a nuestros dirigentes y ayude, con sus amorosas y benéficas manos, a todos quienes hoy no pueden festejar el día del trabajador.
