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Recuperar la Juventud

Si es que puede ser útil o interesante, para algún compañera/o  que ande por ahí, con franqueza les digo: hay que recuperar la juventud peronista como estructura de poder político real.

por Federíco Aroma

Tenemos un punto de partida más que valioso, que uno comprueba en conversaciones partidarias o en alguna charla de compañeros: saber el para qué hemos abrazado la política. No es menor ante un dominante discurso cada vez más instalado sobre que hay otros caminos más “transparentes” para lograr una transformación de ciertas estructuras que siguen privando a nuestros hermanos de la posibilidad de cubrir sus necesidades más básicas.

 

Con la doctrina quemándonos el pecho, tenemos que darnos, necesariamente, un planteo político compañeras y compañeros. La única verdad es la realidad en los espacios de poder real.  Nos hemos quedado sin representación suficiente en algunos espacios que necesitan aire, mucho aire. El rabo de nubes, del que nos habla el poeta cubano.

 

Y en esto no es el cargo por el cargo, es la falta de discusión de un proyecto político a veinte o cuarenta años, si es que realmente nos interesa en algún momento agarrar la pelota y patear al arco.

 

¿Cómo?, bueno, claramente en esto algunos compañeros con representación partidaria, o de gestión tienen que dar un primer paso. Concretamente porque ya que tienen el bastón de mariscal evidentemente desenfundado, que lo usen para hacer política.

 

Y en esto permítanme un punto aparte, una disgregación, porque es algo que escucho seguido. La gestión es algo muy distinto a la vocación política. La gestión la lleva quién realiza una tarea determinada a cambio de un sueldo. La vocación política se transpira, es la espina que no deja dormir. Una humilde visión que comparto, sobre todo con aquellos que “tapados de gestión” no se calientan un mate para cebarle a un compañero.

 

Retomo. Estos compañeros deben dar un primer paso, para empezar a pensar y pensarnos. A dónde queremos ir, estrategias, acuerdos, entre tantas cosas con el conjunto de las compañeras y compañeros. Se acabó el tiempo de la queja debajo del farol. Se acabó el ingenuo planteo anti-dirigencial.

 

El estado de situación lo conocemos todos. Cada uno patea para su propio lado, usa el espacio para lo que su iluminada capacidad política le dice. Y así.

 

Compañeras y compañeros, tenemos que emprender necesariamente este camino de construcción de un peronismo herido y que cuenta con una juventud preparada para protagonizar, firmes en las convicciones y con profundo sentido de responsabilidad, los nuevos tiempos de la política. Construyamos poder real.

 

El tiempo nos necesita unidos. Pensantes, y a la altura de un pueblo que ya no sólo se le bastardea el bolsillo en el día a día, sino que se lo priva de su máxima herramienta de emancipación, su propia subjetividad.

 

En esto no podemos darnos el lujo de fallarnos entre nosotros, porque sería fallarle a quienes más nos necesitan. Desde ahí construir. Poner la mano en el arado, como decía el más grande conductor que dió la historia, y darle para adelante.

 

Hay que darle sin miedo, y con la certeza de que no hay nada más peligroso para el poder concentrado que un joven convencido. Perdonen si falto a las reglas de la gramática y repito más de lo que debería la palabra compañero, no pude encontrar un sustituto más hermoso.

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