Construir no significa sólo edificar, también significa llevar adelante un proyecto integral para Luján de Cuyo
Ése fue el mayor reto, hace 161 años, que los primeros habitantes de Luján tomaron como premisa para comenzar a constituir la comunidad que hoy tenemos. La necesaria reflexión que hoy, en nuestro aniversario los Lujaninos debemos hacer
por LUJAN365

A estas tierras, muchos de nuestros ancestros las eligieron como su lugar en el mundo. En estas difíciles tierras la devoción religiosa de estos valientes le dio al Luján que hoy conocemos, el fuerte perfil religioso que nos destaca por que sólo Dios podía, por entonces, ayudarlos a enfrentar un difícil terreno, un clima implacable y enfrentarse con nada a la nada misma.
Sin embargo, el trabajo y la perseverancia fueron los baluartes de aquellos pioneros que vinieron a trabajar la tierra y ganarle terreno al monte, comenzando de nuevo cada vez que las adversidades parecían ahogar su progreso.
De la misma manera que hace 161 años, sorteando las adversidades que se van suscitando, la tarea de re construir a Luján de Cuyo se cimienta en lograr, a pesar de todas las dificultades, un lugar apacible para vivir y un espacio agradable, considerando que el derecho de un individuo no sólo se reduce a la satisfacción de sus necesidades básicas, sino también en la posibilidad de habitar en un espacio digno.
Algunos gobiernos municipales entendieron que la mejora de los espacios públicos es una premisa fundamental para crecer como ciudadanos. Otros no lo entendieron de esta manera y priorizaron su interés personal por sobre el interés común.
Sin dejar de lado las múltiples necesidades que hoy tiene Luján de Cuyo, la actual gestión intenta con mucho esfuerzo poner especial énfasis en el cuidado y en la defensa de los espacios públicos, como lugares de encuentro comunitario, tratando de embellecerlos y mejorar así el suelo en que vivimos. De a poco lo va logrando
No obstante, también debemos considerar que la protección y el cuidado de cada uno de estos espacios comunes, debe ser especialmente motivo de compromiso personal para cada Lujanino, contagiando esa conciencia ciudadana al resto y especialmente a las nuevas generaciones para engrandecer en todo sentido nuestra querida ciudad.
Más allá de lo expresado, sabemos que Luján de Cuyo posee un potencial que deber despertar, de una vez por todas, hacia el progreso que se merece. Se necesita mucho más aún de lo que se está haciendo para conseguirlas. No tendremos un Luján de Cuyo “potencia provincial” pintando sendas peatonales y limpiando las calles. Eso lo hace cualquier municipio.
La dirigencia y la ciudadanía debe convencerse de poder hacerlo, llegando a buen puerto a partir de un rumbo claro, simple pero sólido para los próximo 50 años. Debemos todos sumar detrás de ese objetivo la experiencia obtenida a través de estos años. Debemos recordar, debemos tener memoria y no repetir los mismos errores sin desconocer la realidad circundante y la actual dependencia que tenemos de los gobiernos provinciales y nacionales
Sabemos que el mayor desafío de hoy, además de la realización de la obra pública y la mejora de los servicios, consiste en otorgar a los ciudadanos instrumentos para integrarse al mundo actual y, desde el conocimiento concreto, poder salir e integrarse también al mundo del trabajo, al desarrollo comunitario y adquirir y fortalecer valores, cuestiones no menores éstas, que exigen una preparación especial para nuestro contexto social cambiante donde sólo el conocimiento pleno de sí mismo, y de la historia común que nos une, nos permitirá consolidarnos.
Al igual que en sus comienzos, el mayor desafío de Luján de Cuyo, sigue siendo crear lazos de concordancia para fortalecernos como grupo humano en un territorio común, llenos de expectativas a pesar de los desafíos cada vez más duros que se presentan, sorteando muchas veces obstáculos que surgen de la defensa de intereses políticos, particulares y mezquinos, que se deben contrarrestar con una actitud firme en convicciones, pero conciliadora, priorizando por sobre todas las cosas, el bien común.
Aprendamos entonces a reconocer y a querer nuestra historia para continuar llevando adelante el proyecto de crecimiento sostenido tanto en lo económico, sea industrial o empresarial, como también en los órdenes de lo social, la salud, la cultura, la educación y el deporte.
Todos, gobierno y ciudadanos, estamos convencidos que el trabajo nos impulsa hacia un futuro promisorio, edificando sólidamente nuestro presente y avanzando decididos en este nuevo milenio, sin perder la identidad común que nos fortalece como individuos.
Conocer, respetar y querer a Luján de Cuyo es fundamental para poder reconstruirlo, y ésta es una cuestión que resulta posible sólo si se tiene el suficiente sentido de pertenencia, de solidaridad y compromiso entre quienes lo habitamos.
Tenemos no sólo a la Reina Nacional de la Vendimia sino también a las mejores bodegas y los mejores vinos, tenemos petróleo y potentes industrias, tenemos grandes deportistas y hacedores culturales, contamos con uno de los territorios más grandes de Mendoza, montañas, dos diques y rutas provinciales e internacionales que marcan nuestra geografía. Los lujaninos tenemos profesionales reconocidos mundialmente en su especialidad y empresarios de renombre. Somos Luján de Cuyo señoras y señores.
Luján de Cuyo podría ser un país en sí mismo, ¡sepámoslo!
Luján de Cuyo es el mejor lugar en el mundo porque así lo soñaron y lo hicieron nuestros abuelos y nosotros somos quienes debemos continuar su sueño. Empecemos por saber lo que tenemos, cuidándolo y haciendo día a día lo necesario para que Luján de Cuyo sea la “potencia provincial y nacional” que supimos ser.
Desde LUJAN365 enviamos un enorme y cálido saludo a todo el pueblo de Luján de Cuyo en su 161 aniversario pidiéndole a nuestra Señora de Luján su protección.
Fotografía: Ercole Multimedia
