“La política es la herramienta para mejorar la vida de la gente”
El candidato a Intendente Dr. Omar De Marchi habló en exclusiva con LUJAN365. Su juventud, el momento más difícil de su vida, la política, su visión. Una entrevista a fondo con quien quiere volver a gobernar a Luján de Cuyo
por LUJAN365.COM
@365lujan

Faltan siete días para las elecciones y Omar De Marchi divide su tiempo entre actos, caminatas y los ajustes propios de final de campaña. Si bien el tiempo no abunda, puntualmente nos recibe, nos invita a pasar, se sienta, pide café y da las ultimas directivas a sus colaboradores, antes de silenciar su teléfono celular, para brindarse 100% a la entrevista
Hace unos días, cumpliste 49 años y en Facebook puso una foto suya, de chiquito por supuesto, sentado en la escalera de la escuela Torres. ¿Quién era ese niño?
La verdad tengo recuerdos muy lindos. Tuve una infancia realmente feliz en un típico ambiente de la histórica clase media de Lujan. Mi papá tenía una sodería y yo iba a la escuela Torres que quedaba a 50 metros de mi casa y enfrente de ella estaba el viejo cine Colon. Realmente fue una época muy linda de mi vida.
Quienes hemos nacido en Luján siempre recordamos y guardamos estas cosas durante toda la vida. De esa foto que publiqué te puedo nombrar a cada uno de mis compañeros. Después de muchos años uno ve como fue el derrotero de cada uno, como ha sido la vida de cada uno de ellos como por ejemplo la del pajarito Villafañe que murió hace unos años hasta personas que están trabajando en buenos aires y que les ha ido gracias a Dios muy bien.
Por eso recuerdo esa época con mucha nostalgia. Recuerdo el cine Colon, la calle Paso de Los Andes, la calle Colombres porque esa fue la zona en la cual crecí.
¿Qué pensaba estudiar o cómo quería seguir su vida al terminar la secundaria?
Siempre fui bastante metido (ríe). Si bien no tenía definido que quería ser, siempre estaba metido en todo. Al poquito tiempo de empezar la secundaria comencé a participar de los centros de estudiantes que recién tomaban una forma muy tenue.
Entré a la secundaria en el año 1979 plena época del proceso. Ya en segundo o tercer año, la dictadura si bien era fuerte ya había empezado a ceder y se empezaba a articular alguna movida en las escuelas secundarias. En quinto año, que lo terminé en el Nacional Agustín Álvarez, fui uno de los que motivo el armado del centro de estudiantes.
Siempre tuve inclinación por este tipo de cuestiones pero la verdad es que decidí ser abogado un par de meses antes de inscribirme en la facultad. Antes de eso me había inscripto en historia, en ciencias políticas y en abogacía. A su vez también me había inscripto en periodismo y en arquitectura, pero bueno, será lo que debas ser o serás abogado. (ríe)
Luego de ser concejal, ¿a qué edad fue intendente?
A los 33 años.
Debe ser uno de los intendentes más jóvenes de la historia ¿no?
No lo sé para atrás. Acordáte que antes, las personas a los 30 años, ya eran viejos por decirlo de alguna manera. La verdad es que el cargo de intendente, si bien en estos últimos años ha habido intendentes jóvenes, siempre era un cargo para gente más grande.
Esa vocación por la política, ¿de dónde vino? ¿de su papa, de su abuelo, de su madre?
En mi casa nadie hacía política, surgió en mi naturalmente (ríe). No tengo nadie, ni por parte de padre ni por parte de madre, que haya militado en política. También te digo que en mi familia son todos hinchas de River y yo el único bostero (ríe).
Mi papa me contaba que su padre, que murió un año antes de que yo naciera, asistía a un comité del Partido Demócrata que estaba a una cuadra de la plaza de Luján, entre la plaza y la cancha precisamente. Te estoy hablando de la época del 30 más o menos. Pero más allá de esa participación, nadie de mi familia hizo política.
Yendo a lo que todo adolescente hace. ¿Qué deporte hacía Omar De Marchi de joven?
Empecé a jugar en las inferiores de Luján Sport Club y jugué varios años. Desde los 7 hasta los 12 años más o menos. Nos entrenaba el Colacho González y el Zarlo. Después de eso fui a jugar rugby al Peumayen porque “garpaba más” (ríe). Era más chetito jugar al rugby, las chicas le daban más bola a los que jugaban al rubgy entonces me fui a hacer ese deporte. (ríe).
Ahí estuve un par de años jugando hasta que Peumayen Rugby cerró por un par de hechos complicados y deje de practicar. No fui un deportista destacado. (ríe)
Y en esa adolescencia, ¿dónde iba a bailar?
En ese momento se hacían las fiestas de las escuelas secundarias para recaudar fondos y principalmente las de Goretti (ríe). El lugar más convocante era la sociedad Libanesa y cada tanto había alguna que otra fiesta en la Española. La Italiana, no me gustaba mucho. (ríe)
Y por supuesto iba a los boliches en épocas de vacaciones de invierno dado que venían delegaciones de otras provincias y bueno, tratábamos de colarnos en los boliches, como coordinadores de las delegaciones, me acuerdo. (ríe)
Tuve una adolescencia muy intensa te diría, con cosas buenas y malas. Mi madre falleció cuando yo tenía 15 años. Fue un momento duro para mí que no lo percibí completamente en ese momento. Con el paso de los años empecé a tomar dimensión de ese hecho y te puedo decir que me hizo estar mucho más cerca de mi viejo.
Mientras el Doctor De Marchi habla de su madre, la emoción del recuerdo se nota en sus ojos. Este hombre fuerte, de imagen inalcanzable y de dureza, abre su corazón y nos habla “el Omar”. Nos habla ese hombre común y corriente de Luján que vivó cosas buenas y malas, como cualquier Lujanino, como cualquier ser humano.
¿Su padre vive?
Gracias a Dios mi padre aún vive, tiene noventa años y hoy le agradezco profundamente todo el esfuerzo que hizo para cumplir el papel de padre y madre y por supuesto la manera en la que me formó y apoyó en mi vida.
Vemos que, a pesar del duro golpe que significo la muerte de su madre, tuvo una infancia y adolescencia muy linda en una época dorada de Luján de Cuyo. Si pudiese viajar al pasado y traer algo al presente de ese Luján, ¿qué traería?
Creo que traería dos cosas. Primero la seguridad en la cual vivíamos en aquel momento. Creo que la inseguridad ha ido rompiendo todo. Hoy, después de determinada hora, nadie sale de su casa y en aquel momento, me acuerdo, nos quedábamos en la plaza o en la heladería del Cachilo charlando hasta las 5 o 6 de la mañana siendo adolescentes.
Traería también la igualdad que teníamos por entonces en Luján. Hoy, advierto una muy fuerte desigualdad de oportunidades. Siempre me acuerdo que, siendo chiquitos, íbamos a jugar al fútbol a la canchita del bajo en donde había 40 o 50 casitas, muy humildes, pero esa humildad honesta que hablaba de carencias económicas pero muy ricas en valores.
Hoy es impensado, por no decir imposible, que chiquito del centro de Luján vaya a jugar a la canchita del bajo. En esa época éramos todos iguales.
Llega a la intendencia con 33 años luego de derrotar políticamente a uno de los intendentes más fuertes de aquel entonces como fue Luis Carral. ¿Cómo fue su llegada al máximo cargo municipal?
Fue difícil me acuerdo. Éramos un grupo de jóvenes entusiastas del Partido Demócrata que habíamos ganado una interna unos meses antes dentro del partido. Eso nos fortaleció y nos dio un envión importante de cara a esa elección. También hay que recordar que la última gestión de Luis Carral no fue buena. Como nosotros nunca habíamos transado con él y habíamos sido muy críticos de esa gestión, cuando la gente busco cambiar nos eligió y además lo hizo porque todos éramos gente de Luján.
Nobleza obliga, creo que hay que destacar que los primeros 4 años de Carral fueron muy buenos, la segunda gestión fue buena y si Carral se hubiese ido ahí, en el 95, seguramente en el 99 hubiese vuelto a ganar por que se hubiera ido con una muy buena imagen. Pero el problema de la política es eternizarse. Uno se termina desgastando y eso fue lo que le paso a Carral. Sus últimos cuatro años no fueron buenos.
En definitiva, al llegar a la intendencia nos encontramos con una situación muy difícil. En esos años, 2000, 2001 y 2002, fueron años muy complicados, con problemas económicos muy serios y la municipalidad no era ajena a esa situación y también atravesaba un momento difícil en lo económico y financiero. Era una estructura que no era capaz de prestar servicios con eficiencia. Pero bueno, logramos salir adelante con mucha gestión y con muchas horas de trabajo (ríe).
Me acuerdo que discutía con mi esposa por la hora en la que llegaba a casa de trabajar. A veces eran las 12 de la noche y yo seguía en la municipalidad trabajando. Me acuerdo, por ejemplo, que en la mesa de la intendencia, con los funcionarios de obras y servicios públicos, revisábamos los recorridos de los camiones recolectores de basura para hacerlos cada vez más eficientes y así poder ahorrar un litro de gas oil. Los 18 recorridos de aquel entonces los supervisaba yo personalmente por que quería estar muy involucrado en ese tema.
Fue una experiencia que nos enseñó mucho, nos forjo mucho y logramos una buena gestión porque teníamos una ventaja: éramos todos de Luján y conocíamos el departamento a fondo.
No nos tenían que decir donde, por ejemplo, quedaban los lotes Gabiola o donde quedaba el tanque de Perdriel o la picada a Tupungato. Hubo que meterle mucha gestión, mucho orden, armamos equipos de trabajo muy dinámicos, todos lujaninos y gracias a Dios en relativo poco tiempo pudimos enderzar la comuna.
Hay gente de la municipalidad que recuerda que, a pesar de la situación difícil de esos años, durante su gestión no hubo atraso en el pago de los sueldos. ¿Fue así?
Si, correcto. Fue así porque para mí era sagrado el pago de los sueldos al empleado municipal.
¿Sabes por qué?, porque el empleado municipal es el socio que uno como intendente tiene en la municipalidad. Un intendente no puede prescindir del empleado municipal. Un intendente no puede maltratar al empleado municipal.
Tiene que haber si, firmeza en la decisión. El empleado municipal, como en cualquier lado, tiene que tener claro hacia dónde vamos y ser parte del rumbo hacia dónde va la municipalidad. Para eso necesitas ser respetuoso con los empleados. Por ejemplo, yo me ocupaba personalmente de sus problemas. Si alguno necesitaba algo ya gestionábamos un adelanto de sueldo por algún tema de salud o medicamentos y no como sucede hoy que los empleados municipales terminan yendo a un sindicato que les dan créditos con intereses usurarios aprovechándose así de la situación.
Hemos tenido la suerte de entrevistar a dos ex intendentes. A Luis Carral y ahora a usted. Escuchándolo y recordando la entrevista con Carral, ambos recalcan la necesidad de tener una intendencia de puertas abiertas. ¿Es una fortaleza para cualquier gestión este punto?
¡Claro que sí! Cuando yo asumí como intendente, saqué todos los biombos y separadores de madera que había en la entrada por que confundían a la gente. Considero que el vecino debe saber cuál es la puerta del intendente y también debe saber que al tocarla, del otro lado, alguien van a atender.
Creo, sin criticarlo, que la principal carencia que ha tenido el actual intendente ha sido no participar de la vida activa de Luján. No ha sido un intendente presente. Los empleados municipales me dicen que el actual intendente no conoce el obrador municipal, que no conoce las delegaciones, que casi no ha ido a la policía vial y estas cosas, al primero que perjudican, es al intendente porque cuando vos no sabes dónde estás parado, cuando vos no sabes que está pasando al costado tuyo es muy difícil gestionar con eficiencia.
Recién hablaba de que al empleado municipal se le debe indicar hacia dónde va la gestión. En caso de ganar las elecciones, ¿hacia dónde va a llevar a Luján?
No me canso de decirlo. Luján es el departamento más lindo que tiene Mendoza y no lo digo desde el fanatismo. Luján es extremadamente completo, tiene todo. Tiene lagos, industrias, vitivinicultura, desarrollo agrícola, tiene las zonas industriales más fuertes de la provincia, cultura, montañas, nieve, tenemos hasta nuestro propio sistema de agua potable, etc. Considero que Luján es una maravilla en sí misma, sin embargo, lo que advierto es que Luján esta venido a menos, Luján esta triste y esto es lo peor que nos puede pasar, estar tristes.
Quiero posicionar fuertemente a Luján tanto en el plano provincial como nacional. Y para lograr esto, lo primero que hay que hacer es ordenarlo en todos los sentidos. Hoy Luján exhibe un desorden administrativo, económico y financiero muy serio. Hay que arreglarlo rápidamente y paralelamente hay que ponerlo en valor. Hay que poner en valor los espacios verdes, la iluminación, la limpieza, etc.
Al mismo tiempo hay que empezar a desarrollar dinámicas agendas turísticas, culturales y económicas. Hay que desarrollar infraestructura para que Luján sea un departamento al cual lleguen inversiones. Es necesario tener energía y caminos para que estas inversiones lleguen y con ellas lleguen nuevos puestos de trabajo por que el trabajo es lo que verdaderamente dignifica a las personas.
Estuvo Macri en Luján hace unas semanas. ¿Qué impresión se llevo?
Se llevó una muy buena impresión de la gente y del apoyo que tenemos. Tengo una relación muy cercana y de muchos años con Mauricio. Recordá que fuimos compañeros de banca entre el 2005 y el 2007 hasta que asumió como Jefe de Gobierno Porteño.
Creo que es un dirigente muy interesante, con un pensamiento distinto y no el niño rico que vino a jugar a la política. Es un hombre con un fuerte compromiso para con la gente, con mucha pasión por la gestión y eso lo valoro mucho. El desarrollo que ha tenido la ciudad de Buenos Aires en materia social, educativa, cultural, salud pública, transporte e infraestructura ha sido muy fuerte.
¿Por qué quiere volver a gobernar a Luján de Cuyo?
Tengo 49 años (ríe). Estoy en una etapa de mi vida en la cual no soy un adolescente pero tampoco soy un viejo. Estoy en una edad intermedia en donde creo que es donde más se conjuga la experiencia y la juventud.
En los momentos de definiciones, me pregunte ¿qué es lo que quiero hacer? Y la respuesta la encontré en lo que siento muy dentro mío: tengo una vocación muy grande por lo público, desde muy chico, y creo que puedo ser más útil desde la intendencia, porque la conozco mucho, porque conozco mucho a Luján, porque creo que las cosas no están bien en Luján entonces es desde ese cargo donde uno puede ayudar.
¿Pero no era más fácil aspirar a un cargo a nivel nacional o desde el ámbito privado?
Yo podría haber aspirado a un cargo mucho más cómodo o haberme quedado en mi estudio jurídico, mucho más tranquilo sin problemas y organizando fines de semana con mis hijos y mí esposa. Pero creo que vienen tiempos de mucho compromiso, donde es necesario que todos nos comprometamos desde nuestra actividad y principalmente desde nuestra vocación.
¿Qué mensaje final les dejaría a los jóvenes que están dando sus primeros pasos en la política?
Quiero decirles que la política es la actividad más noble del ser humano. Si tienen que saber que quienes suelen ser muy malos son los políticos.
Lo que hay que comprender es que la salud, la seguridad, el desarrollo forman parte de la política porque la política es la herramienta que las personas tenemos, a través de un sistema democrático, para influir en la vida del resto de la gente. Y cuando las buenas personas no se ocupan de la política, se ocupan los malos.
En definitiva, el mensaje a los más jóvenes, a aquellos que les interesa la política y tienen interés por participar es que se sumen, que se arrimen que traten de tomar los buenos ejemplos de la política y descartar los malos ejemplos.
Que no se envicien, que no aprendan las mañas por que las mañas son las que, como sociedad, nos han destruido en las últimas épocas.
Los próximos tiempos tienen que ser tiempos donde sepamos redescubrir los valores como sociedad y por supuesto desde la política. No debe dar lo mismo hacer las cosas bien que hacerlas mal y creo que los jóvenes están llamados a la renovación de la política para que justamente la política vuelva a ser una herramienta para el bien común y no para el bien de unos pocos.