Pasión por el futbol, profundo amor por Luján de Cuyo
El experimentado futbolista nos recibió en su casa, la cancha de Luján. Distendido hablo de todo. No te pierdas esta imperdible entrevista con Lucas Martínez, emblema de Luján Sport Club




Llegamos a la cancha de Luján y ya nos esperaba en los camarines. Nos recibe cálidamente y nos invita a pasar a su habitad natural, la cancha del bajo. Esperamos unos instantes al fotógrafo mientras Lucas Martínez (34 años) se prepara para entrar a la cancha no precisamente a jugar si no a hablar con LUJAN365.COM. El momento y el lugar dieron el marco perfecto para la entrevista
¡Que linda se ve la cancha Lucas!
Si, la verdad que esta linda. Venir acá para mí siempre es una descarga, me olvido de todo, ayudar a los muchachos, cuidar el piso, ayudar en lo que más pueda es lo más lindo que hay.
¿Cuándo fue la primera vez que pisaste esta cancha?
La primera vez fue a los 5 años. Me trajo por casualidad mi papa a ver el entrenamiento de primera división en el año 1986. Cuando llegamos, nos enteramos que no entrenaba la primera pero si lo hacían las divisiones inferiores precisamente la categoría de 8 años. Mi papa habló con el técnico, que por entonces era Hugo Ulloa, y le dijo que yo quería empezar. Ahí no me puso a jugar con los chicos de 8 años teniendo yo tan solo 5 años. Me costó un poco al principio y estuve 3 años hasta poder aparecer formalmente en mi categoría.
¿Entrenabas con los de 8 años pero no tenías posibilidades de jugar?
No, pero tengo varias anécdotas que me cuenta mi papa. Llegado el momento de la citación, los sábados, lógicamente por mí corta edad me quedaba a fuera de la convocatoria. Acordate que en ese entonces los jugadores eran Lucchetti, Clemente, Donino quienes eran más grandes que yo razón por la cual no tenía chance para jugar. Me cuenta mi papa que yo me enojaba mucho y llegaba a mi casa llorando porque no me citaban. A esa edad yo ya sentía esta pasión por el futbol al punto que, y tal cual me contaron mis padres, la primera palabra que dije en mi vida fue “gol” antes que decir “papa” o “mama” (ríe)
¿Y este amor por el futbol de dónde viene?, ¿tu papa jugaba, algún amigo o pariente?
Si. Mi papa jugó en inferiores acá en el club. Al tiempo, vino a buscarlo un equipo de Chile pero mi abuelo no lo dejó ir por que tenía que trabajar y estudiar. Creo que el amor por el futbol viene por parte de él, también por mi abuelo materno quien fue jugador en la Pampa pero principalmente porque desde que tengo uso de razón esto es lo que más me gusta hacer en la vida.
Por lo que me decís, tu familia te acompaño mucho en el futbol
Desde el primer momento mis padres me acompañaron y apoyaron muchísimo. La verdad se los agradezco de corazón y todo lo que he logrado en este hermoso deporte ha sido gracias al sacrificio de ellos. En momentos de no tener para comprarme botines, o de no poder brindarme la mejor alimentación, ellos hicieron todo lo posible para dármelo y poder así ir a entrenar en buenas condiciones. Por todo ese sacrificio es mi eterno agradecimiento para con ellos.
¿Cómo fue el día que entraste por primera vez a la cancha con la camiseta de Luján?
Me acuerdo que Hugo Ulloa me puso como volante por derecha siendo zurdo (ríe). Fue algo impresionante porque desde los 5 años veía los partidos prendido al alambre y cuando entré fue cumplir un sueño, una increíble sensación que jamás voy a olvidar. A partir de ese momento fue un contagio con esta cancha, una comunicación mutua con el club, con la gente que sigue vigente hasta el día de hoy.
Has pasado por otros clubes pero se nota que este es especial para vos
He estado en estadios muy lindos, con pisos impecables, con más de 25 mil personas pero venir acá y ver a nuestros hinchas, ver a la familia en la platea es lo mejor que me puede pasar. Acá vengo, me desconecto de todo y lo disfruto mucho porque siento mucho amor por este club.
¿Cómo fue, si te acordas, tu primer gol?
Fue a los 8 casi 9 años. Mi papa los tiene a todos anotados en un cuaderno (ríe). Precisamente fue en el arco que da a la pileta donde hice mi primer gol pero no recuerdo el rival (ríe). De ahí comenzó mí hambre por hacer más y más goles.
Obviamente por el buen desempeño que tuviste, llego el día de volar solito y dejar el nido futbolístico por decirlo de alguna manera. ¿Cómo fue alejarte del club siendo tan chico?
Cuando tenía 15 años vino gente de Independiente de Avellaneda a ver jugadores. Me acuerdo que estaba Moretti en la popular. Terminó el partido y dijo que quería a 3 chicos y uno de ellos era yo. ¡Imaginate mi emoción! Sinceramente quería ir pero todos me decían que era muy chico, que iba a extrañar mucho y fue así, tal cual. Deje mi hogar, mi familia, mis amigos y viajé a Avellaneda con solo 15 años y la verdad que fue difícil porque tenía que lavar mi ropa, extrañaba a mi familia al punto que, por las noches, apagaba la luz de la habitación y no paraba de llorar por sentirlos tan lejos.
Si tuvieses que volver a vivir eso, ¿lo harías?
Absolutamente y sin dudarlo lo volvería a hacer. Imaginate que para mí era un sueño, era lo que yo quería, la alimentación que nos daban era buena pero no como la de la casa (ríe), no teníamos mimos de nadie, era duro pero yo estaba haciendo lo que quería y me gustaba. Después de esa etapa me tocó volver al club y debute en primera a los 16 años.
¿Cuánto tiempo estuviste aquí y donde siguió tu carrera?
Acá se había conformado la asociación atlética y jugué 2 años junto a ella. Luego me tocó irme a Godoy Cruz, precisamente a jugar el nacional B, y es allí donde empieza intensamente mi carrera futbolística.
¿Cómo fue el ascenso con Godoy Cruz?
Tuve dos etapas en Godoy Cruz. La primera fue con Oldra como técnico que nos lleva a Miranda, a Garciarena y a mí. Recuerdo que cuando llegué al Club me dijo que yo era el quinto delantero y que no tendría muchas posibilidades de jugar. Puse entonces toda mi fuerza y cabeza para entrenar, jugar y ganarme el puesto. Recuerdo que el primer partido fue contra Ferro y, debido a la excelente pre temporada que hice, pase de quinto delantero a primero y jugué de titular durante un año y medio. Luego de ese año fui a Almagro a jugar en primera división. Ahí tuve una lesión grave en el tobillo, tuve que volver a Godoy Cruz y ese año fue el ascenso del tomba a primera. Por la lesión, estuve un año en rehabilitación y cuando volví lo hice frente a Tigre convirtiendo un gol que nos permitió ganar 1 a 0.
¿Cómo hace un jugador de futbol para motivarse y no decaer durante la recuperación de una lesión? Debe ser difícil para un profesional como vos saber que estará parado un año
Creo que cada uno lo toma a su manera. Hay jugadores que se bajonean y otros, como yo, que no nos permitimos decaer. Siempre fui de la idea de que a mí, una lesión, no me iba a ganar. Cuando ocurría me ponía a trabajar intensamente con los médicos y entrenadores para salir rápidamente y volver a jugar. Para que te des una idea: una vez tu una operación de meniscos y a los 28 días jugué una final por un ascenso y gane a pesar de que el médico me decía “vos estás loco”. Mi consejo es que hay que manejar la cabeza, ser fuerte y tener los objetivos claros. De esta manera te recueras más fácil y más rápidamente.
Hablando de objetivos, el año pasado Luján Sport Club vivió un momento histórico. ¿Fue un objetivo personal tuyo que Luján saliese campeón o se dio por el amor que tenes por el Club?
A mí me vino a buscar el Gato Herrera. Me pidió que le diera una mano de cara al torneo del interior en donde, realmente, no nos fue muy bien. Después llego el Pollo como técnico, me preguntó si quería continuar, me comento que él venía a salir campeón, me gusto el proyecto, acepte y se armó un lindo equipo conformado en su mayoría por juveniles provenientes de las inferiores del club. Esto último me motivo mucho. A medida que fueron pasando los partidos y en la medida que ganábamos empezábamos a ver más de cerca la posibilidad de obtener el título por primera vez en la historia del Club. Esta posibilidad se transformó en un objetivo en lo personal que si o si quería y debía cumplir.
Ser, en ese equipo, el más grande en edad y el jugador con más experiencia, ¿te facilito las cosas para lograr el título?
No, al contrario. Al ser el más grande y uno de los que más experiencia tenia me tocó acompañar a los más jóvenes, apoyar a los que no jugaban, controlar la ansiedad de los si lo hacían, alentar la racha de los que hacían goles, etc. Fue un trabajo muy duro por parte de quienes éramos los más grandes como el Nacho Ruiz o Campañani. Hay algo que siempre destaco: en mi carrera como futbolista siempre me crié y relacioné con jugadores más grandes que yo lo que me permitió aprender mucho y transferirle ese conocimiento a los más chicos del club. Creo que la transferencia de conocimiento se dio positivamente y los resultados así lo avalaron.
De todos los momentos de tu carrera, de todos los goles, de todos los clubes en los cuales has jugado, ¿Cuál es el momento, que al recordarlo, te pone la piel de gallina?
No hay un momento específico. La piel de gallina se me pone cada vez que entro a una cancha, hago un gol y puedo dedicárselo a mi papa. Es el momento de mayor emoción en mi vida.

En ese momento, uno de los máximos ídolos deportivos que Luján tiene en la actualidad, un jugador con mil batallas deportivas sobre sus hombros, con un lugar reservado y de privilegio dentro de la historia del club, con cientos de goles realizados, un hombre que desde joven vivió momentos durísimos, se quiebra y con lágrimas en sus ojos pide perdón por emocionarse ante el recuerdo. Como buen profesional seca sus lágrimas con la camiseta de Luján Sport Club y pide continuar con la entrevista. Como periodistas no emocionó profundamente su llanto por que pudimos sentir el inmenso amor y pasión que este increíble ser humano tiene por su familia, por su club y por su ciudad natal.
Volviendo al tema de los jóvenes, ¿crees que hoy los futbolistas que recién empiezan piensan más en lo que pueden ganar como profesionales, en la fama que pueden alcanzar o crees que sienten la misma pasión que sentís vos por este deporte?
Han cambiado mucho las cosas. Hoy todos tenemos celulares con acceso a las redes sociales, con acceso a los medios de comunicación, a la televisión. Hoy la fama es un anzuelo peligroso. Yo, cuando era niño, tenía solo una pelota para jugar y esa pelota era todo mi mundo. Hoy los chicos tienen mucha información y los padres deben ser quienes controlen eso. Creo que si un futbolista, como consecuencia de jugar bien, de trabajar muy duro todos los días puede comprarse un auto importando cero kilómetro, para mi está perfecto.
¿Es una época difícil para manejar jóvenes?
Es muy difícil. Ojo, no digo que los jugadores jóvenes de hoy estén equivocados. Lo que digo es que las costumbres son distintas. Por ejemplo: hasta que me fui por primera vez del club yo jugaba gratis y no me molestaba, al contrario, era un sueño para mí hacerlo. Por eso digo y hago hincapié: todo depende mucho de la familia. Un jugador que tiene la cabeza tranquila, que no se deja llevar por las tentaciones y es apoyado por la familia va a llegar muy lejos en su carrera.
En esta nueva etapa de tu carrera futbolística, ¿cuáles son tus objetivos?
Mi objetivo es ganar y salir campeón siempre. Por ello trabajo todos los días en y para el club, trayendo los jugadores que el técnico pide, aconsejando a los más chicos, al que hoy tiene la suerte de jugar y a los que se preparan para hacerlo. Siempre apoyaré desde el lugar que me toque, desde donde me lo pida el técnico y por supuesto los dirigentes.
Si pudiésemos para el grabador en este momento y volvernos a encontrar aquí mismo dentro de cinco años, ¿Cómo te gustaría ver al club?
Me gustaría ver a los chicos de 14 o 15 años jugando en primera, bien desarrollados, al club más lindo de lo que esta y con la misma gente que trabaja hoy aquí. Quiero sentarme a ver partidos de futbol, gritar goles y cosechar los frutos del trabajo que estamos haciendo.
Y a Lucas Martínez persona, ¿Cómo lo ves en cinco años?
Me veo acá, no me veo lejos de este club. Me gustaría estar cerca de los jugadores con la conciencia tranquila como la tengo hoy de haber dejado todo por este club, de haber dado lo mejor de mí y fundamentalmente de haber ido siempre de frente sin traicionar a nadie.
Si tuvieses que agradecer futbolísticamente a alguien, ¿quién sería?
Sin dudarlo a cada uno de los técnicos que tuve. A Ulloa, a Duran, Camaro, Cacho Ledesma, al Gato, a Esperduti, al Pollo, a todos mis técnicos porque de ellos algo aprendí. A mis compañeros, a la familia Becerra, a cada uno de los hinchas que me dan un cariño muy grande.
Fuera del mundo del futbol, ¿Para quién es el agradecimiento?
Para un montón de gente. Para mis padres, para Claudio Cansino, Diego Villa Toro, Lucas Moran, el Queco, el mecha Garciarena, el Nacho Ruiz, todos compañeros y hermanos míos que me ayudaron mucho y que aguantaron mis locuras de pibe (ríe)
¿Qué mensaje les dejarías a los más chicos que inician su carrera en el mundo del futbol y a sus padres?
Lo que yo les recomendaría es que primero estudien. Luego, si eligen jugar al futbol, al vóley, al básquet o a lo que sea lo hagan con mucha pasión, con objetivos claros y dando lo máximo que puedan de sí mismos. Creo que esa es la única manera de triunfar en el deporte. Y a los padres les diría que apoyen a sus hijos en las buenas y en las malas y los dejen ser felices haciendo lo que a los chicos verdaderamente les guste, obviamente, poniendo los límites lógicos que debe poner un padre y dejando en manos de los entrenadores el manejo deportivo.
Un mutuo abrazo y agradecimiento ponen punto final a la entrevista. Las inferiores ingresan al campo a realizar los entrenamientos de rutina. Lucas pide incluir en la foto a los más chicos a quienes ningún medio “cubre”.
Lucas ama a este club y deposita en las inferiores su experiencia. Está convencido que su tiempo, su dedicación, sus consejos y fundamentalmente su calidez humana transformara a estos jóvenes deportistas en la continuidad de uno de los Clubes más antiguos y emblemáticos del departamento: Luján Sport Club
Producción: LUJAN365.COM
Fotografía: Bocha Tieppo