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"Quiero que en todos los lugares del mundo donde se tome vino, haya un malbec"

Carla Lucia Videla, Reina Departamental de Luján de Cuyo, tuvo la enorme responsabilidad de entrevistar a uno de los hombres más importantes y referente de la industria vitivinícola mundial. En el increíble wine bar de Bodega Norton, la leyenda viviente, Jorge Riccitelli habló en exclusiva con  LUJAN365

Por Carla Lucia Videla (cvidela@lujan365.com) / Fotografía: Bocha Tieppo (mtieppo@lujan365.com - @bochatieppo)

 

Llegamos 15:30 hs a Bodegas Norton tal cual habíamos acordado. Todo fue coordinado al detalle tanto por la dirección del diario como por su secretaria. Es una de las pocas entrevistas que ha dado en el año y su tiempo realmente vale mucho. 

 

Pruebas de fotografía, maquillaje, repaso de preguntas, muchos nervios y ansiedad fue lo que sentí minutos antes de la llegada de mi entrevistado. De repente, Jorge Riccitelli, considerado una leyenda viviente en la industria del vino, nada mas ni nada menos que el mejor enólogo del mundo llega a Norton manejando su propio vehículo.

 

Se baja, saluda a los empleados de la bodega, se confunde entre ellos con abrazos, da un par de instrucciones e inicia su camino al wine bar de la bodega donde lo espero para entrevistarlo.

 

Para que entiendan lo que sentía y tomen dimensión del entrevistado y del lugar en donde la realizamos voy a recurrir a una comparación futbolística: Si Bodega Norton fuese un club y Jorge Ricitelli un jugador de fútbol, estaríamos hablando de entrevistar a Lionel Messi en la cancha del Barcelona.

 

Llega, saluda a todo el equipo que se aprestaba a realizar la entrevista, y mis nervios iban en aumento. Con un cálido saludo paternal, de muy buen humor y una permanente sonrisa, Jorge me invita a pasar, nos sentamos y me da mi primera entrevista.

 

En primer lugar quiero agradecerte el tiempo que nos brindas para hacer esta entrevista. Contame un poco de vos, ¿Dónde Naciste?

Gracias a vos Carla por la entrevista y son siempre bienvenidos a Norton. Yo nací en Gargantini, una bodega del departamento de Rivadavia, provincia de Mendoza. Te puedo decir que prácticamente nací en la bodega (ríe). Mi padre era mecánico de la bodega Gargantini y bueno, de chiquito prácticamente me acostumbré a andar entre los tachos de uva, entre los tractores, entre los camiones que llevaban los tachos de uva y los tanques que llevaban el vino.

 

¿Cómo era tú relación en ese entonces con las viñas, con la bodega?

Para mí, toda la bodega, era como un juguete (ríe). Imaginate que era niño y andaba de arriba para bajo entre las hileras. Yo soy nacido y criado dentro de una bodega. Fue una hermosa época.

 

¿Cómo está compuesta tú familia?

Mi familia está compuesta por mis cuatro hijos, mi mujer que es la “jefa” (ríe) de la casa y de la familia y seis hermosos nietos de los cuales cinco son mujeres, ¡son una multitud! (ríe).

 

A tus amistades, a los de tú infancia, ¿los seguís viendo?

Gracias a Dios mantengo los mismos amigos de Gargantini y la vida me dio muchos nuevos amigos acá en Luján y en todo el mundo. Es muy lindo, es muy bonito tener amigos

 

¿De chico sabías que tú vocación iba a ser la enología?

¡No para nada! (ríe). Yo creo que me mandaron al colegio Don Bosco, de Rodeo del Medio, porque era ¡muy travieso! Tuve la suerte de recibirme allí de enólogo y después, mi primer trabajo, fue en Gargantini como enólogo.

 

¿Y en ese momento cual era tú visión sobre la vitivinicultura?

¡Ninguna! (ríe), ¡para nada! Imaginate que yo recién me recibía y empezaba a trabajar en una profesión apasionante como lo es la enología, con muy buenos profesores que me enseñaron y me guiaron a dar mis primeros pasos dentro del mundo del vino. A partir de ahí sí te puedo decir que empecé verdaderamente mi carrera porque tuve la suerte de trabajar en una bodega muy importante como lo fue Gargantini y después en Etchart (en Cafayate) a donde fui como enólogo y responsable de la misma. Esa experiencia me marcó y a partir de ella siempre trabajé con mucha calidad para producir vinos.

 

¿En cuántas bodegas has trabajado?

En cantidad de bodegas mi carrera fue cortita por decirlo de alguna manera. Trabajé en Gargantini, Etchart y Norton. En Gargantini trabajé 7 años, en Etchart fueron 13 maravillosos años y en Norton llevo 23 hermosas cosechas.

 

Debido a tú trabajo, ¿Cómo es la relación con el ingeniero agrónomo?

Todos sabemos que, en cualquier bodega, la relación entre el ingeniero agrónomo y el enólogo no es de las mejores. Pero aquí, en Norton, fue y es distinto por que formamos “equipos”. Siempre digo que los equipos en las bodegas o en cualquier empresa son lo más importante. Para que te des una idea, aquí contamos con un equipo técnico muy importante, muy profesional del cual formamos parte enólogos e ingenieros agrónomos.

 

Te cuento que acabamos de volver, la semana pasada, de Estados Unidos en donde trabajamos y aprendimos de las zonas vitivinícolas de ese país. Estuvimos en Napa Valley, en Oregón y Washington viendo que hacen allá, cómo lo hacen y al viaje lo hicimos los dos enólogos principales junto a los dos ingenieros agrónomos de Norton. Con esto quiero decir que para tener éxito hay que dejar de lado las rivalidades del pasado y trabajar en equipo

 

Podríamos decir entonces que tú equipo es rico en todo sentido

Seguro que si. Es que si no trabajamos desde el viñedo para obtener un buen vino, nunca lo vamos a lograr. El vino se hace en el viñedo por eso trabajamos con el ingeniero porque cuando ya tenemos los primeros racimos empezamos a imaginar en conjunto los vinos que vamos a producir dentro de cuatro años

 

Con tanta responsabilidad que tenes en Norton y el amor que tenes por tú familia, ¿Cómo haces para dedicarle a equilibrar trabajo y familia?

Disfruto de las dos cosas porque, para mí, son complementarias. Por ejemplo, a mi mujer nunca la retiré de lo que yo hago, al contrario comparto mi pasión y mi profesión con ella. En mi casa se habla de vino todo el tiempo, tengo un hijo que tiene su propia bodega acá en Luján. A lo que voy es que, las dos cosas, mi trabajo y mi familia son compartidas.

 

Mi mujer siempre me acompañó en mis viajes al exterior cuando he tenido que quedarme mucho tiempo, comparto con ella muchas cosas tanto las buenas como las malas.

 

¿Cómo fue que surgieron tus viajes por el mundo?

Surgen de pensar que estoy jugando en “primera” futbolísticamente hablando. Norton es una empresa que compite en los principales mercados del mundo con empresas sumamente exitosas. Por eso, para poder competir de igual a igual, tenes contar con las mismas armas. Para eso tenes que viajar y conocer los mercados a donde irá tu vino, que hacen los demás, que están haciendo, que usan, si cosechan antes, si cosechan después, etc. Tenes que estar permanentemente aprendiendo para no quedar atrás. Además de esto, viajo también a presentar los vinos que he hecho, a hablar con periodistas, sommeliers, haciendo capacitaciones, etc.

 

Tus vinos son mundialmente reconocidos, ¿podrías contarnos cómo lograste y logras esto?

Mis vinos son la consecuencia de trabajar en una bodega tan importante como lo es Norton. Aquí trabajas cómodo, en equipo, con tecnología de punta, podes viajar para capacitarse, para saber qué es los que los Europeos, por ejemplo, comen y beben y es esta la parte más linda (ríe).

 

Además también hay que conocer los lugares vitivinícolas del mundo, ver que hacen allí y cómo lo hacen. Siempre digo que los lugares en donde se produce vino son los lugares más hermosos de la tierra. Donde hay una sepa y un olivo normalmente son lugares sumamente hermosos

 

Recién tocaste un tema muy importante, la tecnología. ¿Cómo es la tecnología con la que cuenta Norton?

Te hablo de Norton como te puedo hablar de cualquier bodega grande de Mendoza. Acá contamos con la misma tecnología con la que cuentan las principales bodegas del mundo. No es para nosotros un problema la tecnología. Si no hacemos vinos mejores es porque no sabemos hacerlo (ríe). A lo que voy es que, competimos en tecnología de igual a igual con todo el mundo

 

¿Qué responsabilidad tiene el malbec dentro de la vitivinicultura?

Mucha responsabilidad tiene. El malbec es la variedad Argentina por excelencia y es por ella nos conocen en el mundo del vino. Más allá de que la hemos plantado siempre en Mendoza, en los años 90 explotó como la variedad “distinta”, por decirlo de alguna manera. Es una variedad que gusta por su dulzura, por su color, por su elegancia y al gustar fue la variedad que explotaron y explotan todas las bodegas.

 

¿Crees Jorge que el malbec puede ser considerado una moda y que en algún momento puede llegar a dejar de serlo?

Nunca consideré que el malbec fuese una moda. Creo que es el vino Argentino, es un vino con el que nosotros tenemos que seguir insistiendo, no solo potenciándolo si no también buscando nuevos lugares de plantación y nuevas forma de hacerlo a fin de darle más letra al malbec.

 

Para que te des una idea no hemos cubierto si quiera el 10% de los vinos que se toman en el mundo con el malbec, ¡mira si tenemos potencial por delante!

 

¿Qué lugar en el mundo ocupan nuestros vinos?

Mira, yo quiero que en todos los lugares del mundo donde se tome vino haya un malbec (ríe). Como te decía, en esta gira de la cual acabamos de regresar, hemos visto que en Estados Unidos están haciendo malbec, que en Chile están haciendo malbec y en Europa casi seguro deben estar haciéndolo por lo que, sin duda, nos están tratando de imitar y eso es un triunfo que nos permite ocupar los principales mercados.

 

Hay algo que está muy de moda y son los maridajes entre vinos y comida. ¿Qué opinión tenes al respecto?

En mi opinión, todo lo que aporte a que la gente tome vino, bienvenido sea. Si lo toman con una comida y a las personas le gusta, me parece fantástico. Sí debo reconocer que los cocineros nuevos nos han ayudado mucho, con sus genialidades gastronómicas, a que los vinos tengan más protagonismo.

 

Si tuvieras que armar tú propio maridaje, ¿Cuál elegirías?

Un muy buen sauvignon en la entrada y, por supuesto, un malbec acompañando el plato principal además de una excelente compañía (ríe)

 

¿En qué te basas o cómo te inspiras para crear un nuevo vino?

Hoy estamos volviendo a lo “anterior” te diría. Estamos volviendo a hacer el vino que hacían nuestros abuelos que siempre lo hicieron en el viñedo y después lo traían a la bodega. Y una vez en la bodega, por ejemplo, estamos tratando de hacerlo en la “panza de la mama” como le digo yo.

 

¿Qué es la “panza de la mama”?

Es un proceso en donde la uva entra a la bodega y colocamos el grano directamente dentro de la barrica de 225 litros. Una vez allí fermenta y no lo sacamos durante nueve meses que es cuando nace el nuevo vino. Esto es lo que estamos haciendo como novedad en Norton

 

¿Cuál es o cuales son las características distintivas de tus vinos?

Alegres como yo (ríe), rojos y con mucha personalidad.

 

Si tuvieses que elegir un lugar, ¿Cuál sería?

Vistalba, sin lugar a dudas, porque es una zona muy linda para vivir y hacer vinos (ríe). Estamos rodeados de viñedos y eso me fascina.

 

¿Cuál es tú opinión respecto de la Fiesta Nacional de la Vendimia?

Yo la disfruto mucho. He estado mucho tiempo fuera de Mendoza, precisamente 14 años en Cafayate, y se me hacía muy complicado venir a la fiesta por que en Marzo es cuando los enólogos tenemos más trabajo. Pero siempre me hacía un tiempo y no he faltado nunca a la fiesta. Es más, desde los 14 años siempre he disfrutado de ella y hasta participé de una aquí en Luján (ríe)

 

Después de tantas experiencias vividas y logros alcanzados, ¿te queda algún sueño por cumplir?

Como persona quiero ser el mejor (ríe), pero si claro, me quedan un monton de sueños y proyectos por cumplir, ¡yo soy un chango joven! (ríe)

 

Para terminar y no quitarte más tiempo, me gustaría que le dejes un mensaje a la gente de Luján, a los amantes del vino y a tus seguidores

Con respecto al vino les podría decir que el fruto de nuestra tierra es una bebida noble, que acompaña, que da placer. No se toma vino cuando uno está triste. El vino es para festejar las cosas lindas, para festejar cuando nace un hijo, cuando te casas, el vino se debe disfrutar y tomar por placer. Cuando el vino no te da placer, no estas tomando vino

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